En esta entrega, revisamos nuestro paso por B-Travel, la Feria Internacional de Turismo de BCN: Un análisis práctico sobre Liderazgo e Inteligencia Emocional. Con ejemplos de aplicación en el día a día que nos ayudan a mejorar el modo de hacer nuestro trabajo, divulgar sobre estos contenidos y dar una idea del aprendizaje que desarrollamos en LIFE Leadership School

 

Y de repente una llamada, un cambio

[Llamada de un amigo]… Qué ¿Os vais a animar a participar en B-Travel?

-¿Qué es eso?-

La feria de turismo de Barcelona

-Ostras, pues ni nos lo habíamos planteado, ¿vale la pena?-

La visita muchísima gente que quiere organizar sus vacaciones de verano, creo que os interesa

-¿Cuándo es?-

En tres semanas, del 15 al 17 de abril. Y para los expositores que participan por primera vez cuesta 1.200€, aparte de lo que os queráis gastar en decorarlo …

Veníamos de unas semanas de intenso trabajo, definiendo cursos para empresas con Edurne y lanzando la campaña de los cursos de verano para adultos y adolescentes. Precisamente esa intensidad, fijada sobre dos objetivos tan concretos, nos acercaba tanto a ellos como nos separaba de otros, bien por secundarios (como podría ser el mantener activo el blog redactando nuevos posts), como por desconocidos (como lo era de hecho un evento como B-Travel, del que entonces ni éramos conscientes).

La intensidad tiene también su doble filo: deriva atención y energía a algo concreto, a costa de perderla del resto. En momentos de gran intensidad cosas importantes pueden pasar inadvertidas y a la vez sin intensidad nos puede faltar el ritmo adecuado para alcanzar determinado hito.

En cuanto a nosotros, la llamada de nuestro amigo nos abrió los ojos. Y decidimos dedicar una intensidad extra a las próximas tres semanas, con tal de presentar un stand llamativo que representara aquello que hacemos: “Experiencias inspiradoras que combinan lo que implica estar de ruta de montaña, kayak o a caballo en la Naturaleza con el desarrollo de herramientas de Liderazgo e Inteligencia Emocional”.

Toni, mi amigo, socio y co-fundador de LIFE Leadership School, emprendió una planificación somera de lo que conllevaría nuestra participación en B-Travel, escribiendo a mano en un papel, una lista como ésta:

  • Dosier
  • Flyers
  • Adecuación Stand
  • Catálogo de cursos programados

Esa misma tarde llamamos a la Fira de Barcelona para solicitar nuestra participación, y Andreu, un gestor comercial, nos informó de todo lo que hasta ese momento se nos ocurrió preguntar.

A la mañana siguiente decidimos lanzarnos a participar en B-Travel, a sabiendas de que íbamos muy justos de tiempo, de que disponíamos de un presupuesto limitado y de que nos daríamos a conocer a un público al que sólo nos habíamos dado a conocer mediante medios digitales: adultos viajer@s.

Para no dejar nada a medias, fijar cuándo debía estar todo preparado para ser encargado y maximizar el alcance de nuestro limitado presupuesto, decidimos conjuntamente:

  • No externalizar nada que pudiésemos hacer nosotros
  • Hacer una bolsa de tareas con sus respectivas fechas límite
  • Asumir que durante las próximas semanas el ritmo y las horas de trabajo iban a ser incrementadas
  • En general, trabajar sólo conjuntamente durante el planteamiento y la finalización de cada tarea, con tal de ganar velocidad
  • Comunicar a las personas cercanas (resto de colaboradores, pareja, familia y amig@s) que durante las próximas semanas íbamos a estar “muy liados”, para no pillarles por sorpresa, definir hasta cuándo estaba previsto este cambio de ritmo e incluso fomentar que nos apoyaran en ello

 

Es decir, diseñamos la relación con respecto a este evento a tres niveles: cada uno consigo mismo, con respecto al modo de afrontarlo conjuntamente y con respecto al  impacto en personas a nuestro alrededor. Y entonces, ¡nos pusimos manos a la obra!

B-Travel

Estrés bueno, estrés malo

Definitivamente fueron tres semanas de estrés. De tensión, ante situaciones agobiantes. De nervios, ante el temor de fallo o no consecución de expectativas. De desconfianza, ante lo que no estaba bajo nuestro control. De dormir menos, practicar menos deporte, dedicar una atención degradada en el trato próximo.

Todo esto a priori, en modo automático. Es decir, son salidas naturales ante cambios que, con inteligencia emocional e intención, pueden ser reconducidas hacia la atención ante situaciones nuevas; hacia la dedicación y el enfoque para acercarnos a aquello que queremos conseguir; hacia el respeto ante lo que no está bajo nuestro control; hacia el tesón y la resiliencia ante lo adverso (el sueño y la reducción de la actividad física); hacia la adaptación de lo que comemos; hacia el saber recurrir al valor para pedir perdón ante nuestras conductas degradadas y adaptarlas en la medida de lo posible a velar por la conexión con los demás.

En este sentido el estrés resultó  ser bueno: dotándonos de determinación para alcanzar nuestro reto: B-Travel. A continuación repasamos nuestros propios logros y fallos durante el camino.

Uno de mis primeros fallos – de los que soy consciente, claro está- fue descargar tensión en Toni, durante el proceso de definición del stand, mediante un comportamiento tóxico: culpabilizándole. Que el tiempo apremiaba lo sabíamos los dos desde que decidimos emprender nuestra participación en B-Travel, que Toni -además de especializado en PNL- es arquitecto, también. Y que tiene especial buen gusto en lo que a diseño y finalización de cualquier aspecto se refiere, también. No obstante, la idea de que la estructura de palets estuviese consolidada por unas 30 tablillas fue “traducida” por mi lado más pragmático como una pérdida de tiempo. Esa, y no otra parte de mi, fue la que articuló la respuesta verbal con incluso toques de cinismo emocional. Lo noté inmediatamente en mi estómago al decirlo y justo después en la cara de Toni, medio estupefacta, enrojecida y con señales claros de enfado tanto en sus gestos como en sus palabras. Los comportamientos tóxicos lo son porque generan a su vez otros comportamientos tóxicos, provoqué en él el ponerse a la defensiva.

Somos amigos desde la infancia, nos conocemos bien y además ambos estamos sensibilizados en aspectos del desarrollo personal, las relaciones, el liderazgo e inteligencia emocional, entre otros… y sin embargo, ante una situación de estrés no sólo no fomenté lo mejor en él sino que ni siquiera expresé de buenas a primeras información que podría haber resultado útil: mayor tiempo de ejecución que con listones transversales.

A los 20 minutos de esa discusión, me disculpé y abarcamos el tema de la consolidación de la estructura teniendo en cuenta los valores de referencia del conflicto en cuanto a la estructura de palets: sólida, segura, atractiva visualmente y fácil de montar. Desde ahí tomamos la decisión de comprar los palets y hacer prácticas con ellos, con intención descubrimos incluso nuevas formas de consolidar la estructura que no nos habíamos planteado antes.

Andreu, nuestro gestor comercial en la Fira, jugó en algunas ocasiones el rol de líder inspirador, transmitiéndonos una visión clara del impacto que podíamos tener en B-Travel. E incluso transmitiéndonos confianza ante aspectos sobre los que no estábamos demasiado seguros. Fijó un contexto de trabajo que integramos en poco tiempo, llevándonos incluso a discutir asuntos técnicos sobre la ubicación y orientación de nuestro stand desde las buenas formas y el respeto. Además nos dio un buen servicio. Cada conflicto suele ser un detonador de cambio. No obstante, no tienen por qué ser tratados con violencia, gritos, malos gestos o comportamientos tóxicos. Y Andreu dio ejemplo de ello.

Ante este reto, supimos ver y compartir la función de cada uno. Y así confiar en la capacidad de desempeño y no recurrir a la necesidad de control que surge de modo innato en determinadas personas. La confianza es una auténtica fuente y motor del trabajo en equipo. Y no hay nada mejor para ganar confianza que tener acceso a la información, poderse desensibilizar ante aquello que nos espanta, por temor a que algo que no queremos que pase, ocurra.

Aún así, hay cosas que pese a confiar en ellas no salen del modo en que está previsto. El dosier era un punto estrella de nuestra estrategia promocional en B-Travel. Implicaba plasmar en un documento aquello que hacemos y proponemos. Tras las labores de definición de contenido, formato y maquetación enviamos a la imprenta la orden de generación de 1000 dosieres que habían de llegar dos días antes del comienzo de la feria. No así, debido a un imprevisto error de proceso la fecha de llegada se pospuso al mismo día de comienzo de B-Travel, cuando habíamos previsto ubicar en la Sala de prensa algunos ejemplares para fomentar la curiosidad en los periodistas. Durante el desayuno de ese primer día recibimos una nueva llamada de la imprenta en la que nos comunicaban que los dosieres llegarían a lo largo del día a un punto de entrega cercano a la feria. Todo un despropósito.

Curiosamente apareció súbitamente ante nosotros un furgón de la compañía de transporte que sabíamos había de entregarnos “no-se-sabe-cuando” nuestros ansiados dosieres. Y de nuevo surgió la intencionalidad: Toni se echó a la carrera para explicarle amablemente la situación ajena al transportista, con tal suerte y predisposición que no tan sólo conocía los detalles del envío sino que nos facilitó el teléfono del compañero que los había de entregar finalmente a las 17h. Gracias a esa información pudimos acordar la entrega a las 10 de la mañana. El manejo de la situación hizo eco del liderazgo sistémico, aprovechando “casualidades” a favor de nuestra misión, sin aparentemente perjudicar a nadie más.

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Nuestro rango de posibilidades

B-travel empezó fuerte. Con la ayuda de algunas de esas personas a las que habíamos hecho partícipes de lo que nos había supuesto estar ahí, logramos estar preparados, dispuestos ante el gran público. Y la curiosidad de la gente hizo el resto: preguntar qué es lo que ofrecíamos.

Lo que empezó con gran motivación por nuestra parte, informando a todos los que nos preguntaban sobre nuestra propuesta de experiencias inspiradoras en la naturaleza sobre liderazgo e inteligencia emocional, al cabo de muchas repeticiones se tornó más tedioso y repetitivo. Ambos nos dimos cuenta y decidimos responder ante ello aplicando con cada uno de los visitantes a nuestro stand herramientas como la curiosidad y la exploración (escucha global), el diseño de relaciones e incluso la propia autogestión.

En algunos casos nuestro reto consistía en ser capaz de conectar con el visitante a nivel conceptual, transmitiéndole clara y racionalmente los beneficios y pormenores de nuestros cursos y talleres de liderazgo e inteligencia emocional. Otros, en expresarnos de manera auténtica sobre quiénes éramos y qué formación nos acreditaba para ser instructores. Y también, por qué no decirlo, en ser francos en cuanto a la ausencia de valores en común sobre propuestas de colaboración que algunos profesionales nos ofrecían.

A algunas personas nos cuesta más escuchar y a otras expresarnos con autenticidad, algunos deseamos información en el plano de la realidad tangible y otras sin embargo nos sentimos mejor moviéndonos en el marco de la realidad de lo que es posible (con las mejores expectativas o las peores). Y así lo sentimos con cada uno de los contenidos que abarcamos en nuestras experiencias formativas. No creemos en un modelo de liderazgo ideal, estanco y constante para todos, pues nos movemos en un entorno vivo, dinámico y cambiante en el que la adaptación juega un papel crucial ya no sólo para sobrevivir sino para afrontar nuestros retos de un modo efectivo y satisfactorio.

Muchos de los que nos visitaron nos pedían ejemplos prácticos sobre qué enseñamos. Expusimos casos sobre la autogestión en momentos en los que damos una mala respuesta (por agresiva, fuera de lugar, explosiva..) que no nos hace sentir bien ni nos ayuda a resolver el conflicto. También sobre comportamientos tóxicos, desarrollo de habilidades sociales, gestión de equipos, diseño de relaciones… y un sinfín de situaciones en las que podemos mejorar nuestro rango de posibilidades.

Desarrollar este tipo de herramientas no nos convierten en superman o superwoman, simplemente nos dan recursos con los que gestionar nuestra vida de un modo más efectivo y satisfactorio.

Uno de los retos que tuve que afrontar fue lanzarme a entregar panfletos  en el pasillo central en momentos en los que los visitantes circulaban tan sólo por el pasillo central de la feria, a escasos 10 metros de nuestro stand. Sentía vergüenza y temor a molestar a quien está saturado con la cantidad de información a la que uno se expone en una feria: luces, sonidos, movimiento, olores, gente, espectáculos, juegos… Me costó un buen rato comprender que a algunas de esas personas que pasaban por allí les podía interesar nuestra propuesta, bien para ellas mismas como para sus hij@s adolescentes o sus empresas. Y así empecé a tratar de acertar a dirigirme a esas personas, sin incomodarles la visita. Me equivoqué muchas veces pero otras acerté, obteniendo mayor curiosidad por su parte. Era lo que en parte algunos vienen a encontrar y otros venimos a ofrecer.

Poco a poco el cansancio fue haciendo mella, no obstante los motivos por los que estábamos allí seguían vivos, y de ahí obtuvimos la energía suficiente como para finalizar la feria ofreciendo nuestra profesionalidad, sinceridad y sonrisa. Si ahora recibiera la llamada de un amigo proponiéndonos participar en una feria, lo afrontaría con mayor serenidad, la experiencia supone un aprendizaje muy útil. Experimentar, comprender y practicar forma parte de nuestra metodología pedagógica, ¿por algo será, no?

 

Conclusiones

Tras un acontecimiento como B-Travel, un proyecto de la empresa, unas vacaciones con la pareja, una excursión al campo con nuestr@s hij@s o cualquiera de nuestros cursos, dedicar un momento a la reflexión y valoración de cómo han ido las cosas resulta tremendamente útil, contribuye a nuestra integridad y a enfocarnos a cambiar aquello que no nos gusta.  En nuestro caso, ahora habiendo vuelto al ritmo regular de nuestro día a día, y aunque el análisis podría ocupar muchas más páginas, destacamos el proceso de tres etapas de lo que ha supuesto B-Travel:

  1. A nivel individual, o de autoliderazgo: afrontar el estrés y sus impactos en nuestra manera de sentir, dormir, relacionarnos y trabajar.
  2. A nivel relacional: fortalecer nuestra conexión con quienes nos han impulsado a dar lo mejor de nosotros mismos y con quien, pese a haber discutido, nos ha brindado nuevas perspectivas no contempladas.
  3. A nivel sistémico, o situacional: hemos aprendido sobre lo que implica participar en B-travel, creado un dosier que representa fielmente lo que hacemos, hemos acordado colaboraciones profesionales, nos hemos dado a conocer ante el sector viajero y hemos suscitado el interés sobre liderazgo e inteligencia emocional.

Estamos satisfechos 😉

 

 

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Pablo Lapuente coachingPablo Lapuente

Co-Fundador/Instructor en LIFE Leadership School

Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional

Guía de Montaña y de Piragüismo

 

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