Cursos y talleres de Liderazgo e Inteligencia Emocional que se caracterizan por ser impartidos en la Naturaleza, en los que la Convivencia y un Aprendizaje Práctico facilitan el desconectar para conectar.  El corazón de LIFE Leadership School

 

Desconectar para conectar

La idea es la siguiente, que la experiencia común en todos nuestros cursos sea la de dejar a un lado lo cotidiano para volver más que con las pilas cargadas, más que con una libreta con apuntes de lo aprendido, con la intención y sentidos predispuestos para conectar de nuevo. Con un@ mism@, con l@s demás o con el contexto a nuestro alrededor. ¿Y eso, cómo se hace?Allenamento di preparazione al concorso: preparazione per il tuo primo spettacolo di bodybuilding vermodje curl bicipiti con manubri – database esercizi jefit – miglior app per allenamento, fitness, esercizi e bodybuilding per android e iphone miglior software di monitoraggio degli allenamenti.

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Me viene a la mente una imagen muy clara que responde a esta pregunta. Visualiza un rectángulo cuyo interior está en blanco, del tamaño de un cuadro. A la izquierda se halla lo que parece el icono de una ciudad, con su cultura, sus grandes edificios, su arte, sus oficinas, alguna fábrica, mucho ruido, coches, ajetreo, estrés y gente, mucha gente. Si nos fijamos en las personas parece que, de algún modo, estén tan ocupadas por algo que les resulta difícil disfrutar del resto: el trabajo, la familia, ir al gimnasio, la política, la familia, los problemas, el dinero, los hijos, la tele o un@ mism@.

Seguimos en la parte izquierda del rectángulo blanco. Allí dónde la enorme capacidad de adaptación que tenemos las personas, hace que nos lleguemos a acostumbrar a lo que francamente no nos entusiasma. E incluso para muchos nos sea preferible lo malo conocido que lo bueno por conocer. Donde los olores se entremezclan para mostrar algo que “no está mal”. Donde el secreto para que l@s alumn@s (de cualquier edad) aprendan reside en estimularlos más, o más fuerte. Con muchos recursos, colores, tactos, instrumentos musicales y sabores distintos. O gritando más alto.

La parte izquierda del rectángulo ya está definida, ahora miremos hacia la parte derecha, aún en blanco. Surgen en seguida colores del globo terráqueo, azul, verde, marrón y blanco. Agua, vegetación, tierra y nieve ordenados en un panorama tridimensional donde bien adentro se escucha de vez en cuando al silencio, otras veces  al viento, a los ríos, al mar, a las piedras y los árboles y hasta a un montón de animales que rondan por ahí, desordenadamente. Sobre ese escenario, ocupando parte del aire libre y fresco, se encuentra un grupo de personas que está de visita, de viaje. Estudiantes exploradores de sí mism@s, de l@s demás y de un entorno constantemente en cambio. Un lugar donde surgen retos a todos los niveles, y de cada reto, algo nuevo que aprender.

La parte derecha del rectángulo está casi completa, faltan las emociones, las sensaciones que brindan tanto el esfuerzo como el silencio, el conflicto como la serenidad, el logro como el permiso para fallar. También faltan las miradas. Miradas de apoyo, comprensión o de simple acompañamiento. Y sobretodo miradas hacia el lado izquierdo del rectángulo inicialmente blanco. Donde también habita la realidad -sea cual sea- y que, desde esta perspectiva se entrevén posibilidades, cambios a realizar, cosas por decir y toda una vida por delante. Con una sonrisa en la cara.

 

Naturaleza, convivencia y aprendizaje práctico

Al diseñar cada curso elegimos emplazamientos especialmente atractivos por su belleza natural o por su aislamiento. Estar ahí  es el comienzo del aprendizaje, con nuestros sentidos bien atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.  Para l@s más aventureros escogemos refugios o áreas donde acampar en lugares recónditos. Otras veces planificamos las rutas escogiendo aquellos puntos de descanso que nos permitan recorrer los mejores tramos durante el día. Para los formatos lodging, anteponemos casas rurales o alojamientos accesibles pero igualmente rodeados de Naturaleza viva que, en cualquier caso, supone un medio ideal en el que explorar, disfrutar y aprender.

La convivencia es otro ingrediente fundamental que también aporta autenticidad. Es la mejor oportunidad de interactuar de un modo práctico y real aplicando conceptos trabajados. Es conocerse de verdad ante una puesta de sol, en una conversación junto a un fuego o recibiendo valoraciones honestas de l@s compañer@s. Es darle un espacio a la relación por encima de los roles o conjeturas. Contribuye además a aprender no sólo de la propia experiencia sino también de la de los demás. Por ello hay momentos en los que preparamos la comida  junt@s o son l@s alumn@s quienes toman las decisiones en base a los objetivos definidos.

 

Nuestros instructores no dan grandes discursos a l@s alumn@s, no se trata de recitar conocimiento, se trata de integrarlo. Por ello facilitan un aprendizaje práctico en el que se combinan tres fases: experimentar, razonar y  practicar. Para ello solemos proponer actividades dinámicas en las que aplicar distintos roles o técnicas, hacemos puestas en común para compartir la experiencia y razonar acerca de la misma para ir consolidando competencias con la práctica.

 

Como por ejemplo… agenda de un curso

Durante el primer día el objetivo es integrar a l@s alumn@s en el curso que acaba de empezar. Indicarles lo necesario que les haga sentir seguros, orientados, enfocados y conocedores del resto de participantes. Es importante en esta fase dar una visión general y no específica del objetivo principal del curso: aprender. Por ello las primeras dinámicas están orientadas al proceso de definir cómo podemos adaptarnos l@s un@s a l@s otr@s para contribuir a una experiencia común enriquecedora. Están orientadas a alentar espíritu de equipo y a nivel individual, a dar lo mejor de un@ mism@. En el caso de los cursos en ruta, no se suele empezar la misma en el primer día.

La diversidad de actividades, dinámicas y experiencias hacen de cada curso único, adaptado al conjunto de alumn@s y sobre todo a los retos que surgen durante el mismo. Desde la práctica de la escucha global, un juego donde resolver conflictos en relaciones, una meditación guiada una explicación sobre el cerebro y la inteligencia emocional, una dinámica mediante la que aprender a autogestionarse en momentos de explosividad o la realización de un ejercicio de demostración con los instructores, hasta tomar el rol de tomar las decisiones por un día.

Cada día empieza temprano y puede combinar de 3 a 6 horas de sesiones estáticas (en los alrededores de un refugio, dentro de una casa rural o en un jardín) con 3, 4 o hasta 5 horas de ruta, en función del curso, en las que también trabajamos de un modo aplicado y en movimiento. Los hay de una exigencia física baja para tod@s los públicos (formato lodging), media o alta (formatos en ruta de montaña o kayak).

Tras cada comida suele haber un tiempo de descanso y las noches son tranquilas, procurando descansar lo necesario para estar preparad@s para ofrecer nuestra mejor versión.

Salirse del guión es una opción a veces muy apetecible. A explorar nuestro alrededor de noche, o improvisando una sesión sobre la fauna y flora del lugar, o su geología. O sobre técnicas de preservación del medio o de primeros auxilios, nivología, técnicas de kayak o de montaña. Cada alumn@ aporta lo que cree conveniente y se aprovechan para trabajar aspectos como la comunicación, entre otros.

El último día se terminan de trazar líneas de progresión sobre la materia para l@s alumn@s. Facilitamos el cierre del curso, despidiéndonos de la experiencia que hemos adquirido y de aquell@s con quienes hemos compartido unos días intensos y una visión común.

 

¿Qué impacto tiene un curso?

Es una pregunta que procuramos realizar a tod@s nuestros alumn@s, sobre la cual se determinará gran parte del éxito del curso.

Generalmente un@ se lleva herramientas útiles para afrontar conflictos, cambios que pueden tener que ver con el modo en que afrontamos la vida, en un sentido amplio. Las fronteras entre casa, trabajo, familia, amigos, espiritualidad, integridad y gratitud varían cada día. También la sensación de haber descubierto preguntas que nunca antes te habías planteado, decisiones de cambio tomadas, conversaciones pendientes o una sensación de determinación, de cómo seguir avanzando. En equipo, en familia o en el rumbo individual.

Parte de lo que desarrollamos en un curso tiene como fuente metodologías como el coaching, la meditación, la programación neurolingüística, la psicología, la ecología o el guiaje. Por lo que el desarrollo personal, el ahondar en un@ mism@ con un@ mism@, o con l@s demás, es un resultado frecuente. Al fin y al cabo nos basamos en inspirar a dar lo mejor de un@ mism@ y a fomentar lo mejor en l@s demás. Salir del área de confort, en cualquier caso, implica expandir el rango de lo que es posible.

No podemos medir, o saber,  todas las consecuencias del aprendizaje,  todas las decisiones o cambios tomados como repercusión de un curso. No obstante sí sabemos las caras de satisfacción que ponen quienes lo dan todo para superar la pesadez del esfuerzo, las caras de emoción que ponen quienes se llevan un sentir diferente que con el que han venido, las caras de sorpresa al ver a alguien superarse. Y eso, nos gusta.

¿Y a ti?

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Pablo Lapuente

Fundador/Instructor en LIFE Leadership School (www.lifeleadershipschool.com)

Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional

Guía de Montaña y de Piragüismo

 

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