Desarrollo de adolescentes, qué vamos aprendiendo

El desarrollo de adolescentes es un reto desde muchas vertientes. Como profesionales de la formación, el coaching y el liderazgo de adolescentes en campamentos de verano, éstas son algunos de los aprendizajes que hemos ido obteniendo en los últimos años

Desde nuestra perspectiva, seguimos aprendiendo, y no pretendemos con este artículo asentar las bases de nada. Tan sólo aportar ideas.

Hacerles partícipes

Ser considerado por un adulto, a ojos de un adolescente, es una oportunidad para demostrar lo que sabe, dar su opinión o incluso pedir algo que necesita. Hacer partícipe no implica otorgarles toda la responsabilidad de una decisión, más bien el tener en cuenta su opinión u opciones y discurrir en su presencia la toma de decisiones.

Hacerle saber, diciéndoselo, que le tenemos en cuenta y que nos importa va más allá de “lo hago por tu bien”, “es lo mejor para ti”, “es lo que tienes que hacer”. Pasa por preguntarle “Cómo lo harías”, “Cómo podríamos entre todos”, “Qué quieres aportar y qué te gustaría que te aportáramos”, “Para qué estás aquí”.

Es manifestarles respeto y, en verdad, emprender la transición a su edad adulta, dejando espacio para el error y el aprendizaje, por mucho que estemos convencidos de que se equivocan.

Pedirles ayuda

Es una derivación del punto anterior, mediante la cual, solicitamos su servicio para nuestro beneficio de una manera transparente. Ante cualquier petición, sabemos que la respuesta puede ser sí, no o una “contraoferta”, responder con una obligación nos pone en el rol de tiranos a sus ojos.

No hay que abusar de este aspecto ya que entonces sentirán que nos apoyamos demasiado en ellos. No obstante si de vez en cuando solicitamos su ayuda de un modo sincero, agradeciéndosela a posteriori, contribuiremos a su empoderamiento y a su sentido de la utilidad.

Ofrecerles ayuda es un buen modo de emprender este ciclo de benefício mútuo.

Ser consecuentes con nuestras promesas

Los adolescentes suelen ser exigentes, no olvidarán la apelación que hayamos hecho antes a la responsabilidad cuando seamos nosotros los que no la estemos cumpliendo. Por ello es importante que respetemos nuestras promesas y expectativas generadas. Cuando, por cualquier motivo, no seamos capaces de cumplirlas será útil disculparse y poner encima de la mesa nuestra responsabilidad en ello.

En realidad, es lo mismo que esperamos del desarrollo de adolescentes, que sean consecuentes.

desarrollo adolescentes LIFE

Preguntarles por sus sueños y objetivos, sin reglas

Es manifestar interés abierto por lo que para ellos puede resultar tan inspirador como abrumador. De ahí la necesidad de hacerlo sin reglas ni premisas. Preguntando más allá de lo que para ellos sea posible, “y si pudieras pedir lo que fuese, qué tipo de vida te gustaría vivir”, “qué hay a tu alrededor”, “cómo son tus relaciones”. Es invitar a soñar y a generar una visión u objetivos a largo plazo por los que el esfuerzo, ahora, valga más la pena.

Establecer hábitos

Un patrón a seguir,  un orden. Mejor que no sea impuesto, sino más bien que poco a poco tratemos de disponer de estabilidad en sus vidas. Levantarse y acostarse a una hora similar cada día, ayudar en las tareas cotidianas, hacer los deberes, entretenerse, e incluso –cómo no-, tiempo para estar juntos.

Dejar un espacio para el desorden, la improvisación, o la sorpresa, dentro de una rutina establecida es también un hábito saludable en el desarrollo de adolescentes.

Entrenar Cuerpo, Mente y Corazón: actividad física, razonamiento y emociones

Durante el desarrollo de adolescentes, ¿cuál es nuestro propósito? Brindarles herramientas que les permitan consolidarse como personas íntegras que se valgan por sí mismas. De ahí que consideremos el entrenamiento físico, el cultivo del esfuerzo físico y la salud como un eje de su desarrollo. Les sirve para desconectar de pantallas, poner el foco en algo estimulante y descargar energía, que al final se ve recompensada con satisfacción y cansancio.

Entrenar la mente pasa por discurrir con ellos, tratar de obtener diferentes perspectivas desde su capacidad de razonar. Es preguntarles y preguntarnos, es plantearles retos, y tratar de movernos tanto en procesos y dinámicas generales como en el detalle de  una de las ramificaciones de la misma.

Entrenar las emociones pasa por normalizarlas. Conectar con las sensaciones que nos ayudan a identificarlas, es escuchar el silencio intencionadamente, es sacarles de la rutina para ir a pasear en la naturaleza, es abrirles también las nuestras y preguntar por las suyas.

Respetar sus momentos, dejando claro que se está ahí

Cuando no quieran interactuar con nosotros, habremos de respetarlo. Y si a priori hay unas reglas establecidas ante una situación así, -como abandonar la clase, estar en silencio, …- las recordaremos para que las cumpla. Nuestro reto ante estas situaciones es el comprender que no va contra nosotros si no que en ese momento –o etapa-no se encuentra a sí mismo. Contribuir en este sentido al desarrollo de adolescentes pasa por establecer a priori un concepto claro: cuando me necesites, seguiré estando ahí.

Anticiparles los cambios

Si podemos prever cambios sustanciales a cualquier nivel, es recomendable anticipárselos poco a poco para otorgarles tiempo a hacerse a la idea y prepararse. Es cierto que en ocasiones podemos detonar en ellos una resistencia al mismo, e incluso enaltecer el miedo. Estar ahí y acompañarles, ese es el esfuerzo a realizar por nuestra parte como adultos.

 

En mi opinión, enfocarse en el desarrollo de adolescentes, es más fácil cuando no hay un vínculo relacional fuerte. En otras palabras, cuando les vemos como nuestra obra, como resultado de nuestro esfuerzo, desde nuestro rol de madre / padre / profesor.. nos ponemos en una tesitura compleja ya que nos lo tomamos muy a pecho y emocionalmente nos afecta, requiriendo gran autogestión por nuestra parte. Cuando no nos toca tan de cerca es naturalmente más fácil centrarse en el desarrollo de adolescentes, no nos pongamos todo el peso encima.

Nos ponen a prueba, en un momento de su vida en que necesitan ponerse a prueba a sí mismos. Buscan comprensión de lo que acontece dentro y fuera de sí. Ven a sus referentes más claros, en sus virtudes y defectos. Y es nuestra elección, el esforzarnos en acompañarles, en dejarles errar, elegir, poco a poco el camino de su vida.

 

Éstos son pequeños aprendizajes que he ido integrando desde mi profesión tanto en formaciones, como en procesos de coaching, como en los campamentos para adolescentes LIFE.

 

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Pablo Lapuente coachingPablo Lapuente

Co-Fundador/Instructor en LIFE Leadership School

Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional

Guía de Montaña y de Piragüismo

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