Liderazgo e Inteligencia Emocional ante el Coronavirus IV: Inteligencia Emocional Aplicada

Saber obtener los mensajes que cada emoción te quiere transmitir, de qué manera te están afectando y hacer algo al respecto para enriquecer tu experiencia vital: Inteligencia Emocional Aplicada en tiempos de crisis

Montaña rusa emocional. Me vengo arriba, siento que soy capaz de lidiar con todo esto de la crisis del coronavirus covid-19, proactivo, me siento a gusto saludando a alguien por la calle –al venir de la compra-, aplaudo como el que más a las ocho de la tarde, estoy comunicando a toda mi familia y amistades la última hora sobre novedades, me siento útil. Y súbitamente, ante un comentario, un pensamiento, una vivencia.. me hundo. Todo se viene abajo. El apocalipsis y el miedo sutilmente dan paso a la furia. Surge una discusión de la nada. Soy un volcán incontrolado e incontrolable, me quema por dentro y quemo a mi alrededor. Me entristece. Y si puedo dormir, espero a que mañana salga el sol de nuevo y me encuentre de nuevo en una de las partes altas de esta montaña rusa emocional.”

Las emociones están ahí para enriquecer nuestra experiencia vital y, precisamente en estos tiempos convulsos, de cambios precipitados y gran incertidumbre, resulta especialmente útil –ya no sólo grato- aprender a gestionarlas y sacarles partido. Más aún si es que estamos siendo víctimas de nuestras propias emociones.

Para que quede claro, no abogo por quedarnos sólo con las emociones satisfactorias, no estoy apelando a omitir lo que nos desagrada, si no precisamente a saber obtener información de las emociones y hacer algo al respecto, ahí está la cuestión.

Obtener información sobre nuestras emociones –darme cuenta de qué me quieren transmitir y de qué manera me están afectando- y hacer algo al respecto. Conciencia y gestión emocional, de un modo simple y resumido, estamos hablando de Inteligencia Emocional Aplicada.

Requiere esfuerzo e intención. Las emociones son viscerales, vienen de dentro y provocan reacciones fisiológicas: nos elevan, nos oprimen el estómago, nos hacen sudar, ir de vientre, nos provocan cosquillas en la nuca, temblor en las manos, tics en los ojos, fuerza en los brazos, enfoque visual.. un sinfín de efectos y sensaciones. De un modo u otro, influyen en nuestra percepción de lo que ocurre a nuestro alrededor, para bien o para mal.

Por ello, con el objetivo de mejorar nuestra experiencia presente, vamos a ver algunas habilidades de autoliderazgo e inteligencia emocional ante el coronavirus: Inteligencia Emocional Aplicada. Las podemos poner en práctica en nuestro día a día.

Empecemos con una herramienta que, en realidad es una perspectiva: entrenar nuestras habilidades de autoconciencia y autogestión emocional es un camino, un proceso. Mis avances de hoy, me darán frutos hoy. Los de mañana, me los habré de “ganar” mañana. Evidentemente si avanzo con paso constante en conocerme mejor a mi mismo y en esforzarme en mi propio desarrollo personal, me costará menos aplicarlo. Aún así siempre conllevará esfuerzo e intención.  Pasa un poco como con nuestro cuerpo y el deporte, el entrenamiento deportivo efectivo nos permite asumir mayores retos y, poco a poco, mejorar nuestro estado físico, mejorar lo que en un principio era capaz de conseguir. Y si dejo de entrenar unas semanas por una lesión o por cualquier otro motivo, mi forma física decaerá. Y en cuanto reemprenda el entrenamiento, la mejora también lo hará, con esfuerzo e intención. Con la inteligencia emocional aplicada lo mismo, entrena, entrena y entrena.

Lo que pienso, lo que hago, lo que siento. Tres dimensiones, pensar, comportarse y sentir; tres herramientas:

Lo que pienso y la respiración.

Seguramente, a nada que hayas visto las noticias estos días, tu cabeza habrá empezado a revolucionarse, a orientarse en pensamientos ya no sólo negativos sino perturbadores. Al poco, alguna parte de tu cuerpo te empezará a llamar la atención como si te pidiera que hicieras algo al respecto. El miedo, la incomprensión, la rabia o la frustración son ecos de tus pensamientos. Respira.

Literal. Respirar, en eso consiste esta herramienta. De un modo consciente e intencionado, es decir, no sólo respirar –que es lo que ya haces de por sí- si no prestar atención a tu respiración. Enfocarte en tu respiración. Sentir tu respiración. Tus pensamientos puede que sigan estando ahí pero de un modo más ligero, sólo de paso.

Para ello, plantéate una práctica que el primer día tenga una duración de 10’, al día siguiente 10’ por la mañana y 10’ por la tarde. Y al cabo de una semana a lo mejor ya estás en prácticas de 1 hora diaria o más, eso depende de ti. Ponte la alarma por el tiempo en el que estés practicando, así sabrás cuándo empieza y acaba la práctica sin tener que pensar en ello.

Céntrate en un punto concreto: el bigote, el punto que hay entre los orificios nasales y los labios. Empieza realizando tres respiraciones lentas y profundas por la nariz. Luego, ya con un ritmo más natural y que te resulte cómodo, céntrate en ese punto. Nota como en cada inspiración pasa el aire y sientes como frescor, y en cada expiración notarás como calor. Nota también la leve pausa tras la expiración. Y así una vez tras otra.

De repente te darás cuenta de que estás con el foco puesto en pensar en alguna cosa. Se te ha ido la cabeza a lo que vas a cocinar después, en que has de llamar a alguien o en cuándo podrás volver a trabajar. No pasa nada, simplemente devuelve el foco a tu respiración, al punto que hemos definido: el bigote. Las veces que haga falta.

Con el tiempo, con la práctica –el entrenamiento-, conseguirás mayor foco y atención mental. Ligereza y espacio emocional, intencionadamente, sin tener que escuchar constantemente tu mente con pensamientos banales no intencionados.

 

2Lo que hago y la concentración.

Emplea tu cuerpo para hacer aquello que te permita desconectar y, a la vez, estar conectad@ contigo mism@. Implica movimiento y atención en llevar a cabo una acción concreta, y centrarte en ello. Se trata de enfocarse en sentir aquello que se está haciendo. Igual que antes, hazlo por un tiempo concreto, con intención.

Te voy a dar ideas de lo que funciona en mi o en personas que conozco, pero al final lo importante es que encuentres las acciones que a ti te permiten esa conexión íntima contigo mism@.

Toca cualquier instrumento, en mi caso funciona la guitarra. Haz labores del hogar, en mi caso, lavar a mano los platos o fregar el suelo mientras escucho música. Emplea tus manos: dibuja, cocina, amasa, toca, pinta,  planta, riega, ordena, recoge. Emplea todo tu cuerpo: baila tu canción favorita o revuélcate por el suelo, juega a mantener el equilibrio sobre una línea imaginaria, haz deporte aunque sea subir las escaleras hasta el último piso de tu edificio…

No desistas hasta que encuentres acciones que puedas hacer en tu día a día cotidiano, que te permitan conectar contigo mismo. Con la práctica conseguirás sentir el presente, aquello en lo que pongas tu atención. Siendo por lo tanto más consciente de lo que sucede a tu alrededor.

 

Lo que siento y cuatro pasos de la gestión emocional.

Esta herramienta es de especial utilidad en momentos de intensas emociones perturbadoras, aunque también se puede aplicar como ejercicio de desarrollo personal mejorando nuestras habilidades de inteligencia emocional aplicada.

Paso uno. Busca un rincón tranquilo y busca en tu cuerpo sensaciones, señales corporales, que vengan acompañándote últimamente y que asocies a alguna emoción. Date tu tiempo. Respira tranquilamente mientras conectas con esas sensaciones. Si no notas nada, pregúntate qué es lo que sientes. No vale responder bien o mal, y si no tienes palabras para describir tus emociones, descríbelas como si fueran un cuadro, una película, un sabor, una canción..  Suele resultar bastante útil anotarlo.

Paso dos. ¿De qué manera te afecta esa emoción? Mírate a ti mism@ sintiéndote así, ¿de qué manera condiciona tu forma de pensar o de actuar? Es decir, ¿qué efecto tiene en tu vida el sentirte de esa manera? Concreta tus respuestas. No hay respuestas buenas y malas, si no tus propias respuestas.

Paso tres. Si pudieras escoger, ¿cómo te gustaría sentirte? No vale responder bien o mal, si no tienes palabras para describir tus emociones, descríbelas como si fueran un cuadro, una película, un sabor, una canción.. Puedes escoger cualquier emoción sin pensar en el qué dirán. Son tus emociones.

Paso cuatro. ¿Qué puedes hacer o cambiar para acercarte a sentirte de esa manera? No desistas con la respuesta. Nuestras emociones también son fruto de nuestras acciones por lo que seguro que algo puedes hacer para acercarte a la emoción que te gustaría sentir ahora mismo. No lo dejes para más tarde. Entonces, tus emociones ya serán otras y la información que hayas obtenido ahora ya no será tan útil entonces.

 

En esta publicación liderazgo e inteligencia emocional ante el coronavirus covid-19: Inteligencia emocional aplicada  la clave está en darse permiso para sentir cualquier emoción, en poner atención en los mensajes que cada emoción nos quiere transmitir, y en el efecto que tienen en nuestra vida. Y en escoger cómo nos queremos sentir, poniendo de nuestra parte para conseguirlo.

Si crees que éstos ejercicio de Liderazgo e Inteligencia Emocional ante el Coronavirus: inteligencia emocional aplicada, no son para ti por tus circunstancias actuales, seguiremos con otros ejercicios y temas relacionados mientras dure este estado de alarma, temas como:

  1. Comunicación y empatía
  2. Potenciar virtudes y puntos de mejora
  3. Iniciativa, disposición al cambio y resiliencia
  4. Mentalidad positiva
  5. Gestión de niñ@s y adolescentes

¡Conoce experiencias inspiradoras: nuestros trekkings, campamentos para adolescentes, cursos y talleres de Inteligencia Emocional y Liderazgo!

Pablo Lapuente coaching

Pablo Lapuente es Co-Fundador/Instructor en LIFE Leadership School  y La Escuela de Liderazgo by Edurne Pasaban, Formador y Coach especializado en PL Coaching Lleida en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional.  Guía de Montaña y de Piragüismo

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